Un día en San Juan de Puerto Rico

Hola a todos!
Ayer escribí una entrada sobre mi visita a Charlotte Amalie, y para seguir con la onda caribeña hoy voy a escribir sobre mi visita a San Juan de Puerto Rico.

   
Calle Marina

LLegamos a San Juan muy temprano el día 6 de febrero de 2013. Para variar, el clima estaba feo otra vez. Hacía mucho calor (cerca de 31ºC) y el cielo estaba cubierto de nubes, el aire era húmedo y denso. En pocas palabras: el tipo de clima que detesto, pero éso no impidió que quedara enamorado de ésta ciudad.

Bajamos del barco y comenzamos a caminar hacia el oeste por la costanera de Calle Marina hasta la Calle Tanca y ahí entramos a caminar por la ciudad vieja, u Old San Juan. No eran ni las 8 de la mañana y todos los negocios estaban cerrados, casi no había movimiento de vehículos o gente que no sean turistas.

   
Plaza de Armas

Dado que todos los negocios abrían al público a partir de las 10, decidimos conocer la Plaza de Armas y de ahí ir directo al fuerte San Felipe de El Morro. Para llegar lo hicimos por el camino que bordea las murallas que hace siglos protegían a San Juan de los ataques enemigos. 
 (En la ciudad vieja todo se puede hacer tranquilmante a pie ya que las distancias entre los lugares turísticos no son grandes).

Se llega al fuerte a través de un campo enorme, el territorio es parque nacional de los Estados Unidos. El terreno asciende unos 25 metros y se llega a la entrada de la antigua fortificación.
Era mi primera visita a un fuerte.

   
Fuerte San Felipe de El Morro
Tótem conmemorativo de los 500 años.

La fortificación fue hecha por españoles durante la ocupación de la isla.
Para entrar se cobran U$S 3 a cada adulto (mayor de 16 años). También se pueden contratar visitas guiadas pero personalmente no me parecen necesarias en éste caso.
El fuerte es muy grande, imponente. Realmente te transporta a otra época.

Después de haberlo recorrido y agotarnos de subir y bajar escaleras, salimos y nos dirigimos de nuevo a Old San Juan para hacer compras y seguir recorriendo. 

Cableado eléctrico.

Llegamos a una plaza hermosa con una fuente (sobre la cual me paré encima sin darme cuenta que estaba sobre una fuente… pueden imaginar el resto) y un tótem que representaba los 500 años de la ciudad. Todas las plazas que vi en San Juan estaban impecables, el piso prácticamente brillaba de limpio.

Camiar por las callecitas de ésta ciudad fue hermoso. Me recordaba mucho al barrio de San Telmo en Buenos Aires pero con más color y construcciones más preservadas. Algo que me llamó la atención fue que el cableado eléctrico está tendido sobre las terrazas de los edificios y no sobre las veredas. La mayoría de los balcones están adornados con flores y hay mucho color en todos lados.

En cada esquina se escucha música, generalmente música latina; y todo el mundo sonríe. 

Lamentablemente no teníamos mucho tiempo en ésta ciudad, el barco partía a las 3 de la tarde y ya se hacía tarde. Recorrimos un poco más el casco histórico hasta llegar al Casino de Puerto Rico y volvimos al barco. Disfruté mucho todo lo que vi en San Juan y es un lugar al que me gustaría volver.

Aquí un video corto de  mi visita:


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