Esquel: Paseo en La Trochita

Hola a todos!

Hoy voy a escribir sobre uno de los viajes en tren más emblemáticos de la Patagonia y de Argentina: El Viejo Expreso Patagónico (ó “La Trochita”).

El recorrido turístico del tren parte de la ciudad de Esquel, en la provincia de Chubut, y recorre 29km hasta la estación Nahuel Pan, una pequeña comunidad de raíces aborígenes inundada de un irresistible aroma a tortas fritas.

El nombre coloquial “Trochita” le fue dado al tren debido a su trocha angosta, de apenas 75 centímetros!! 


UN POCO DE HISTORIA:


Originalmente, la línea tenía 402km de longitud y unía las localidades de El Maitén y Esquel y funcionó como un tren de carga hasta mediados de siglo. Inaugurada en 1935, clausurada en 1991 y reabierta en 1994. 

El primer servicio de pasajeros conectó Esquel con Buenos Aires en 1950. Los pasajeros viajaban en bancos de madera con una única estufa que se usaba para cocinar y preparar mate, obviamente. La velocidad máxima (de 60km/h) era alcanzada únicamente en los tramos rectos de la línea, en otros momentos, la velocidad del tren era tan lenta que permitía a los pasajeros bajarse de los vagones y caminar junto a éste prácticamente a la misma velocidad, ésto debió haber sido un buen ejercicio para que un viaje tan lento y de tantas horas sea “más interesante”.

El expreso se hizo popular a escala internacional en 1978 luego de la publicación del libro “El viejo expreso patagónico” de Paul Theroux. En 1998 fue declarado Monumento Histórico Nacional. 

A partir de la década de 1970, La Trochita comenzó a decaer (al igual que la mayoría de los ferrocarriles del interior del país) debido a las mejoras en las redes de rutas y ómnibus de larga distancia. Pero siguió subsistiendo pese a que muchos ferrocarriles patagónicos desaparecieron para siempre en ésta época. Sin embargo, para éste mismo tiempo, la Patagonia comenzaba a convertirse en un destino turístico cada vez más concurrido; aún así el servicio no era rentable. En 1991 las políticas neoliberales aplicadas por el Gobierno condujeron al cierre del Viejo Expreso Patagónico pero hubo muchos reclamos nacionales e internacionales para mantener la línea funcionando provocando su reapertura en 1995 y destinando para el turismo el corto ramal de 29km que une Esquel con Nahuel Pan.

MI VIAJE A BORDO DE “LA TROCHITA”:

Mi viaje a bordo de “La Trochita” fue el 30 de diciembre de 2009. Se parte por la mañana o por la tarde la estación de trenes de Esquel.

Minutos después de haber partido de Esquel.
 
Interior del vagón
 

Obviamente lo que más llama la atención de éste tren es su trocha súper angosta y los bancos de madera. Los vagones (belgas y holandeses) son completamente de madera y están en buen estado. A bordo se escuchaba hablar más alemán e inglés que español, está repleto de extranjeros. 

 
Minutos antes de ponerse en marcha se escucha el silbido del tren y empieza a verse el vapor debajo de la locomotora y saliendo por la chimenea. El vapor desaparece rápido y un humo negro comienza a salir por la chimenea mientras que el tren avanza lentamente.
 
Durante el viaje uno no puede apartar la vista de la ventana, se parte de Esquel con sus altas montañas y conforme se va avanzando en el recorrido empiezan a verse paisajes diferentes, alejándose de la montaña y los árboles entrando al valle y al desierto patagónico. En tan sólo 29km de recorrido se dan muchos hermosos paisajes para disfrutar.
 
La vuelta del huevo
 
“La máquina”
Habiendo disfrutado del paisaje y de la historia del tren (que nos van contando a bordo) durante una hora, se llega al paraje rural Nahuel Pan. Aminorando la marcha a medida que el tren se detiene se observan pequeñas viviendas y antiguos talleres, todo muy precario y hecho de madera.
 
Lo turistas bajamos del ten para estar una hora en éste pequeño pueblo, el olor a torta frita nos invade a todos y en cierta forma te obliga a comprar, es irresistible. En Nahuel Pan hay una feria de artesanos y un museo (del ferrocarril).
 
Nos encontramos prácticamente en el medio de la nada, no hay calles asfaltadas, no se ve una ruta por ningún lado. Somos los turistas, la gente del pueblo, y el tren.
 
Nahuel Pan
En éste paraje, la locomotora se separa de los vagones y hace una vuelta para engancharse nuevamente al tren pero en su parte trasera y así prepararse para emprender el regreso a Esquel. Una vez que ésta maniobra finaliza uno puede subirse a la locomotora donde el maquinista responderá cualquier duda que uno tenga sobre la máquina. 
Los instrumentos, el motor, todo es antiguo, se puede hasta oler el pasado.
 
Finalmente, todos a bordo nuevamente para volver a Esquel en otra hora de viaje.
 
La locomotora se prepara para volver a Esquel.
 
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2 pensamientos en “Esquel: Paseo en La Trochita”

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