Escapada a Mar del Plata

Ubicada en el Sudeste de la Provincia de Buenos Aires, Mar del Plata es la ciudad más grande sobre la costa del Mar Argentino y uno de los principales puertos del país, además de ser la ciudad argentina que más turistas recibe durante la temporada de verano (su población aumenta 350% en la época veraniega).

Fue fundada en 1874 por Patricio Peralta Ramos. Sir Francis Drake estuvo en la zona en 1578 mientras viajaba por el mundo, y bautizó al actual Cabo Corrientes (donde se ubica la ciudad) como Cabo Lobos, debido a la enorme población de lobos marinos que hasta el día de hoy existe en la región.

Viajé unos días a Mar del Plata el 21 de julio de 2011 durante la temporada de invierno. Había estado en la ciudad muchos años atrás y no recordaba nada, y tampoco había ido nunca a pasar las vacaciones de verano ahí porque detesto los lugares llenos de gente, además de que la costa me aburre… Mi corazón está en las montañas (me puse poético).

Nos hospedábamos en el Hotel Denver, en el centro de la ciudad. Mi primera impresión de Mar del Plata fue que era como la Ciudad de Buenos Aires, pero con vista al mar. Hay muchas grandes avenidas, demasiado tráfico, edificios y más edificios… Pero éso no hace que sea una ciudad fea, por el contrario, la “ciudad feliz” (apodo que recibe Mar del Plata por parte de los argentinos) es muy bella.

Lo primero que vimos, por la proximidad con el hotel, fue la clásica postal de la ciudad: el Hotel Provincial y Casino y los monumentos de lobo marino en la Rambla.

El lobo marino es una escultura obra de José Fioravanti.
Vista panorámica de la Rambla.

Almorzamos en un restaurante de la zona y al empezar la tarde fuimos a conocer el puerto, con sus barcos pesqueros naranjas es también otra imagen típica de Mar del Plata.

Al puerto se llega por la Avenida Peralta Ramos, que bordea la cosa, a la izquierda tenemos el Mar Argentino y a la derecha las torres y edificios elegantes de Mar del Plata, con vistas privilegiadas.

La Banquina de Pescadores es donde reposan los barcos pesqueros que salen a pescar temprano en la mañana y regresan por la tarde, aunque también hay muchos que no están en servicio. Por las tardes hay remate de pescado y se los puede comprar directamente al pescador.

La zona del puerto es también famosa por su cocina, hay muchos restaurantes donde la especialidad es, obviamente, pescado. En una visita a Mar del Plata es casi obligatorio ir a comer al puerto.

El puerto está resguardado por dos escolleras que frenan las fuertes olas del Atlántico. Tanto la escollera norte como la escollera sur se pueden visitar, siendo la sur la más larga con un poco más de 2km de largo. Caminamos ésta escollera mientras el día se ponía gris y ventoso (un clima muy común en la ciudad).
Se ven los elegantes edificios frente al Golf Club y el Cabo Corrientes.

Lobos marinos descansando en la playa junto a la Escollera Sur.

Después de caminar toda la escollera, con algo de lluvia, volvimos a la ciudad y cenamos en Manolo’s, churrería icono de Mar del Plata, donde no sólo había argentinos comiendo sino también bastantes extranjeros. No sé si los famosos churros de la cosa existen en otros países, aunque también existe un Manolo’s en Miami.

Plaza Colón

Ése día también conocimos la Plaza Colón, a pocas cuadras del hotel, y frente a la Rambla. Es una plaza grande que ocupa 4 manzanas, muy prolija.

A la mañana siguiente recorrimos la Avenida Colón mientras nos dirigíamos a Avenida Juan B. Justo a comprar ropa. Ésa avenida es una zona de outlets donde es más barato comprar y conseguí una campera  buen precio.

A lo largo de Avenida Colón hay varios edificios y algunas casonas antiguas.

Casona en Avenida Colón.
Ruta 11

Más tarde fuimos para las playas del sur, por la Ruta 11. Llegamos hasta Chapadmalal, a 23km de Mar del Plata.
Es pueblo chico que fue un centro turístico estudiantil durante el gobierno de Juan D. Perón pero hoy en día los hoteles están abandonados.
El impulso en el desarrollo del turismo en la Colonia Chapadmalal por parte de la Fundación Eva Perón permitió el gran crecimiento poblacional y turístico que vio Mar del Plata en la década de 1950.

Las playas en ésta zona están al pie de acantilados, la misma formación geológica de las Sierras de Ventania y Tandilia que terminan en el Cabo Corrientes y un poco más al sur.
Parador Waikiki

Mientras regresábamos a Mar del Plata nos detuvimos en un parador en las playas del sur a comer con una hermosa vista.

A la mañana del 23 de julio conocimos el Parque San Martín, un parque frente al mar frente al cual están algunos de los hoteles más lujosos de la ciudad.

Parque San Martín

Por la tarde, al día siguiente, fuimos a recorrer la zona de la calle Peatonal San Martín y la zona de las avenidas Pedro Luro y Bartolomé Mitre y la Diagonal Pueyrredón, donde está el centro comercial Los Gallegos donde me encontré con mi amigo Ian y sus hermanas y recorrimos la zona. La catedral también está cerca y también un reloj de flores.

Las avenidas que mencioné se interceptan en la Plaza San Martín, donde está la Catedral de Mar del Plata.

 Diagonal Pueyrredón

Ésa noche, mi familia y la de mi amigo fuimos todos a cenar.
La Peatonal, al igual que todas las peatonales en la costa, es lugar de espectáculos de artistas callejeros durante la noche.

Al día siguiente, y último día de nuestro corto viaje, visitamos el Parque Camet, al norte de la ciudad. Se trata de un enorme espacio verde, con bosque, canchas de fútbol, lugares para comer y mucho aire fresco. A lo lejos se ve la ciudad en el horizonte.
Pasamos el día en el parque acompañados de unos tíos y un perro que estaba en el lugar y nos hicimos amigos (porque siempre nos hacemos amigos de los perros en los viajes, es inevitable).

A la noche fuimos a cenar con mis tíos y pasamos por la Torre de Agua, un símbolo más de la ciudad, que iluminada es muy linda.

Torre de agua
Playa Grande, al anochecer.

A la mañana siguiente, antes de entrar en ruta para volver a Buenos Aires, paramos a comprar medialunas en la confitería Boston. Le recomiendo ésta confitería a cualquier persona que visite Mar del Plata porque sus medialunas son, sin lugar a dudas, las mejores que haya probado. Háganme caso y vayan! No se van a arrepentir, es más: me lo agradecerán por el resto de sus vidas (?).

Bueno, ya saben: churros en Manolo’s y medialunas en Boston. Y al diablo con la dieta.

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