Visita al Teatro Colón: el mejor teatro del mundo.

La primera parada de nuestro breve tour por el centro de Buenos Aires fue el Teatro Colón.
En mis 18 años de vida nunca había conocido éste impresionante teatro, que cualquiera que visite la ciudad no puede pasar por alto.
El teatro está a una dos cuadras del Obelisco, ícono porteño, y se accede por la calle Tucumán para las visitas guiadas. La entrada principal al teatro está sobre la calle Libertad.

El teatro abre sus puertas a las 11 de la mañana. Nosotros llegamos 11:30. Hay que presentarse relativamente temprano para conseguir entradas para las visitas guiadas (que se dan en varios idiomas y tienen un precio de AR$50 para los argentinos). Conseguimos las entradas para la visita de las 12:15 así que hicimos tiempo caminando por la zona.

Las visitas arrancan desde un pasillo peatonal que atraviesa al teatro y une las calles Tucumán y Viamonte, antiguamente era la entrada de carruajes.

Del contingente, la cantidad de argentinos era mínima. Había un grupo de franceses, y muchos latinoamericanos; el guía nos llevó a través de una puerta hacia un hall enorme: el ambiente era lujoso, con columnas con bases de mármol de Italia y recubiertas de estuco pintado a mano para simular que también es mármol. Estábamos en la entrada principal.

Con mi amiga Lilen en la entrada principal.

Un dato interesante sobre esta entrada es que es usada únicamente por aquellos que hayan comprado las entradas más caras para la ópera que se presente en el Colón: la platea y los palcos. El resto de las personas debe usar las entradas laterales.

Este espacio era usado con fines sociales. Mucha gente sólo venía al teatro a mantener relaciones sociales, no a ver la ópera. El lujo del ambiente está pensado para que no haya distracciones y la gente se enfoque en relacionarse, es por eso que no hay pinturas ni ningún tipo de decoración.

Actualmente el hall está adornado con algunas esculturas y varias virtrinas que exponen algunos de los trajes y ropa usada por el teatro.
Otro dato interesante es que la ropa se confecciona en el mismo teatro y se usa sólo una vez por temporada, es decir que por más que la misma ópera vaya a repetirse en otra temporada, ésa ropa queda inutilizable, y lo mismo ocurre con la escenografía.

Vista a las galerías del Salón Blanco desde la entrada principal.
Exposición de vestuario original y escultura.
Una de las esculturas que hoy están en la entrada principal

El edificio se empezó a construir en 1889 y se finalizó en 1908. Inicialmente iba a ser construido en donde actualmente se encuentra el Congreso Nacional pero al destinarse ese terreno para el actual edificio que ahí se ubica, el Teatro Colón fue construido frente a la Plaza Lavalle, su ubicación actual.

El hall de entrada está coronado por un impresionante vitral en forma de cúpula que fue hecho en París.

El piso está cubierto por teselas irregulares de Estados Unidos, puestas a mano y que forman motivos decorativos a lo largo de todo el teatro. En total, el Teatro Colón tiene más de 2 millones de éstas Teselas, de las cuales más de 400 mil fueron restauradas por un grupo de expertos para devolverles su color y brillo original.
El teatro estuvo cerrado por 4 años hasta 2010 debido a una restauración que se le hizo para devolverle su grandeza original. Todo el bronce, mármol, oro, tapices, etcétera, fue restaurado y devuelto a sus condiciones originales y gracias a eso hoy en día podemos ver el Colón tal como era en sus inicios.

´La cúpula.

El guía nos hizo subir la escalera y nos llevó al Salón de los Bustos.

Este salón, que es como un pasillo largo, con un vitral en el techo, es el lugar donde la gente de la alta sociedad se reunía a tomar algo durante los intervalos de la ópera. Estaba destinado a favorecer la interacción social y la relajación durante el intervalo.

Salón de los bustos.
Busto de Giuseppe Verdi

Las puertas y ventanas están adornadas con bustos de los compositores de ópera más importantes. Entre los bustos se encuentran los de Verdi y Wagner, los compositores más importantes de Italia y Alemania, respectivamente. El guía contó que estos dos bustos están enfrentados pero sus miradas no se cruzan porque a ninguno le gustaba el trabajo del otro: Verdi consideraba las óperas de Wagner como muy extensas y aburridas, y el alemán consideraba que las óperas del italiano sólo podían entretener a la gente pobre.

Continuamos el recorrido hacia el Salón Dorado. En éste salón “todo lo que brilla es oro”.

El oro es el elemento central de este salón que sólo podía ser usado por la clase social más alta. A principios de siglo, aquí se cerraban negocios muy importantes y hasta se formaban parejas (arregladas, obviamente).

Los sillones del salón, que hoy no se pueden usar, estaban destinados para mujeres casadas, mujeres solteras, y hombres. Cada sillón estaba destinado a uno de ésos 3 tipos de persona.
En la fotografía de la izquierda, el sillón que se ve debajo del vitral tiene una separación en las esquinas: a un lado se sentaría la mujer soltera, al otro lado el hombre soltero, y en medio, los padres de ambos para discutir la unión de sus hijos.

Las columnas del Salón Dorado están talladas y las puertas, ventanales y vitrales están remarcados en oro. El piso de madera también proviene de Europa.

El techo está adornado con más oro (en los marcos y las arañas) y con tapices pintados que recubren el centro del cielo raso.

Araña de oro en el Salón Dorado.
Salón dorado.

Y finalmente, el guía nos hace bajar las escaleras hasta la planta baja y nos hace entrar a la sala. Mi reacción fue de sorpresa: había visto fotos de sala varias veces pero admirarla “en vivo”, estar ahí dentro, es algo hermoso. La belleza de este lugar es increíble.

Está construida en una curva en forma de herradura, y con cada detalle excelentemente calculado para que la acústica sea perfecta y única en el mundo, haciendo del Teatro Colón el mejor teatro del mundo.

En la sala, el bronce es el elemento principal, por la forma en que beneficia a la acústica. La tapicería también cumple una función para favorecer la acústica absorviendo el sonido. Los asientos y las paredes (hasta el tercer nivel) están tapizadas.

La sala cuenta con 7 niveles para ver la ópera. En el nivel de abajo están los asientos. En el primer y segundo nivel los palcos, de hierro forjado y madera,  tapizados en pana. En el primer nivel, el palco central, adornado con el escudo nacional, es el mejor lugar de todo el teatro y actualmente está en venta. Los palcos más cercanos al escenario están reservados para el presidente y vicepresidente (a la derecha) y para el intendente y vice-intendente (a la izquierda). El tercer nivel es exclusivo para mujeres y el cuarto es exclusivo para hombres. El quinto y sexto nivel tienen capacidad para 1000 espectadores de pie, y hay un séptimo nivel (denominado “el gallinero”) desde donde no se ve el escenario, sólo se oye la música.

Bajo cada butaca hay una pequeña rejilla de metal, debajo de la sala hay un enorme hueco que sirve para ayudar a la propagación del sonido. Luego de las restauraciones, se agregó un sistema de aire acondicionado y calefacción que también utiliza ésas rejillas.
La numeración de los asientos está marcada en una placa de bronce especialmente diseñada para ayudar la propagación del sonido directamente a los oídos del  espectador. Además, las butacas están dispuestas en zig-zag para favorecer a la visión.

Una enorme cúpula adorna el techo de la sala. Está decorada con una pintura que representa a la ópera y el ballet, y “dentro” de la cúpula hay un hueco donde existe espacio para albergar más músicos, y hasta a personajes que no hacen apariciones en escena (como Dios).

La cúpula.
Vista desde el palco del primer nivel.

El recorrido finaliza luego de ver la sala y nos deja deseando poder volver al Teatro Colón a disfrutar de alguna ópera algún día.

El Teatro Colón desde la Av. 9 de Julio.

La temporada de óperas empieza en marzo y finaliza en diciembre de cada año. Los precios de las funciones van desde AR$50, en “el gallinero”, hasta más de AR$2000 en los palcos.

El Teatro Colón tiene prestigio internacional, es una parada obligada para cualquier turista que visite Buenos Aires, y aún así sigue siendo algo que muchos argentinos ignoramos o no despierta un interés de conocerlo.
A cualquier persona que aún no conozca este teatro y tenga la oportunidad de hacerlo: VISÍTENLO! No se van a arrepentir.

Con mis amigos Ian y Franco frente a la entrada al teatro.
Panorámica de la Plaza Lavalle, con el Teatro Colón a la izquierda y el Palacio de Tribunales a la derecha.
La visita guiada duró pocos minutos más de una hora. De ahí nos dirigimos hacia la Plaza de Mayo.


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