Crónicas del fin del mundo 5: Caminando en el Glaciar Perito Moreno!

Amaneció soleado por primera vez durante todo el viaje. Hoy iba a conocer el Glaciar Perito Moreno que tan famoso es! El Parque Nacional Los Glaciares está a casi 80km de El Calafate yendo hacia el oeste bordeando el Lago Argentino. El trayecto es un paisaje totalmente árido por donde se lo mire, hasta que se llega al parque nacional y aparecen árboles.

Mientras viajaba, al oeste se veian nubes y un arcoiris… llegué al Parque Nacional Los Glaciares con lluvia (pero ya me había acostumbrado a éste clima…).

Camino al Parque Nacional Los Glaciares

Llovía un rato, salía el sol volvía a llover, volvía a salir el sol… y así estuvo todo el día.

El ingreso al parque cuesta AR$50 para argentinos (con descuento para estudiantes universitarios y gratis para jubilados) y AR$130 para extranjeros. Se entra, se abona la entrada, y se recorre un sinuoso camino de montaña con uno de los brazos del Lago Argentino a la izquierda. 20 minutos después se ve a lo lejos el Glaciar Perito Moreno desde la montaña para que uno note lo enorme que es.

Estar ahí, camino al glaciar, fue hermoso. Pero más fue lo que vino después:

Al glaciar se accede por un sistema de pasarelas modernas, totalmente señalizadas, y adaptadas para que cualquier persona de cualquier edad pueda recorrerlas sin dificultades. Hay varios circuitos para hacer, unos largos, otros cortos, para ver el glaciar desde diferentes lugares.

Pasarelas del parque

Acá tengo que hacer una pausa y recomendarle a cualquier persona que sea torpe como yo, que se agarre de las barandas de la pasarela cuando llueve, porque el piso de metal es resbaladizo y yo me caí dos veces y me lastimé la mano (y si, era cuestión de tiempo de que algo así me pasara).

Llegué al mirador central. El glaciar es inmenso, uno no tiene idea de cuánto hasta que lo tiene enfrente. Había mucho viento y hacía frio, después cuando asomaba el sol paraba el viento y hacía calor… me la pasé sacándome y poniéndome la campera. No se oye nada más que los estruendos provocados por los desprendimientos del glaciar, que ocurren constantemente (lamentablemente no pude ver ninguno porque la mayoría no ocurren en la pared del glaciar), los sonidos que se oyen parecen explosiones de petardos como en año nuevo y disparos…

Frente del Glaciar Perito Moreno

Seguí recorriendo las pasarelas cuidándome de las caídas durante un rato. Después de almorzar el contingente y yo nos embarcamos rumbo a la orilla norte del brazo Rico, del Lago Argentino. Para ahí pasar a un refugio donde un guía de montaña nos llevaría a hacer trekking arriba del glaciar!

Durante el viaje en barco pasamos junto a varios témpanos flotantes, producto del rompimiento del glaciar. Un guía nos cuenta sobre el lago, que es el más grande de Argentina, y las enormes dimensiones del glaciar. A bordo está repleto de extranjeros, tanto que yo me siento extranjero en mi país (una vez más).
Mientras cruzamos las “lechosas” aguas (así les dicen por el color que toman debido a ser un lago glaciar y no de deshielo como la mayoría) el glaciar está más y más cerca y tomamos conciencia de lo alto que es!

Acá es cuando compruebo la frase:

“Es mejor ver algo una vez que haber oído de eso mil veces”

Navegando el Lago Argentino
Navegando junto al glaciar!

A las 13:30 llegamos al refugio.

Hacemos una corta caminata acompañados de nuestro guía: Gonzalo, junto a la orilla del lago con el glaciar frente a nosotros. El viento soplaba con fuerza y nos tuvimos que abrigar.
Nos ayudan a colocarnos los crampones para poder caminar en el hielo y luego de unas instrucciones sobre cómo evitar accidentes en la que yo presté especial atención comenzamos a caminar por las morenas y entramos en el hielo.

Al pie del glaciar!

Parecía la Antártida, no sé cómo explicarlo… Estábamos ahí, un grupo de 20 personas totalmente entusiasmadas y fascinadas de estar caminando arriba de un glaciar. Los colores eran impresionantes, desde el blanco del hielo exterior hasta el azul intenso en el fondo de las grietas… Empezamos a subir siguiendo al guía, más y más alto… La superficie del glaciar está totalmente erosionada por el viento y las precipitaciones además de la erosión por la fuerza del mismo glaciar, hay grietas de todos tamaños y surcos por los que corre el agua más cristalina jamás vista.
No tardamos en sacar botellas de nuestras mochilas y cargarlas con agua glaciar.

Fotos por aquí, fotos por allá, y seguimos caminando…

Miro a mi alrededor y todo es hielo! Hacia el oeste la masa de hielo parece infinita, al este se ve el Lago Argentino con los témpanos a una altura de aproximadamente 70 metros que subimos, al norte y al sur hay montañas con bosques y varias cascadas…

Hermoso.

La caminata duró más de una hora y luego, durante el retorno, paramos en un lugar del glaciar en que había una mesa con botellas de whiskey. Brindamos todos juntos, con hielo picado del glaciar por el guía.

Después de eso nos quitamos los crampones y volvimos al refugio atravesando un bosque.

“Nunca en mi vida me imaginé que algún día iba a caminar arriba de un glaciar”, eran las palabras de casi todos los que estábamos ahí.

VIDEO haciendo trekking sobre el Glaciar Perito Moreno!

La experiencia es única, quizás una oportunidad de una vez en la vida, es costosa pero realmente vale la pena. Estar ahí arriba fue algo inigualable..

El regreso no fue menos hermoso… Caminar por el bosque varios minutos para volver al refugio con el glaciar a un lado y en medio de tanto aire puro fue genial! (siento como que me hizo re bien!).

Vista desde el bosque…

Ya a las 16:30 empezamos el camino de vuelta a El Calafate, cruzamos el lago e hicimos el largo camino desde el parque nacional hasta el centro.

Por la tarde pude conocer el centro de la ciudad, es muy lindo y prolijo, además de moderno y elegante sin salirse del estilo patagónico que se encuentra en otros pueblos de la Patagonia. Hay un río, varios parques muy cuidados… Nada que ver con Ushuaia.

La calle principal (Avenida del Libertador) es una avenida con un boulevard con árboles, faroles y bancos de parque en el medio. Hay negocios, restaurantes, paseos de artesanos, y oficinas de operadores turisticos a lo largo de toda la calle. El centro se extiende por 5 o 6 calles, no pasa de eso, pero es muy agradable. Los precios de todo son caros para el turista argentino al igual que en Ushuaia, es más, la cuenta de los restaurantes viene indicada en pesos, dólares, y euros, como para que se imaginen la cantidad de turismo internacional que recibe El Calafate.

Paseo de artesanos en El Calafate
Local en la avenida Libertador
Avenida Libertador al caer la noche (tipo 23:00hs…)

Vi muchos hosteles acá pero no tanto como en Tierra del Fuego, tampoco vi tantos mochileros dando vuelta salvo en el parque nacional.

En lo único que se parece El Calafate a Ushuaia es en que hay flores por todos lados.

Ya subiré más información y fotos. Ahora debería descansar algo porque mañana viajo a El Chaltén.

Gracias por leer! 🙂

>> LEER LA SIGUIENTE CRÓNICA: El Chaltén, capital nacional del trekking

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